|
No te gustan los sarcasmos? ¿No te gustan las sorpresas?
Dime que más es lo que odias, y a dónde lleva todo eso que dices. Quién sabe lo que a ti te gusta o te disgusta, y tú que sabes de lo que a mi me agrada o desagrada.
He querido entenderte, descifrar lo que tus palabras no dicen, descubrir el misterio de tu voz, pero de qué me sirve si tú no dices nada, si pareciera que te da lo mismo verme o no saber de mi después de semanas y encontrarme de repente un sábado en que no espero nada de ti.
A mí no me gusta el silencio, no me gusta llamarte y que no digas nada mas que lo necesario, que no sonrías cuando quieres sino cuando debes.
No me gusta escribirte mensajes deseándote que lo pases bien y que no contestes. Detesto que juegues conmigo con ese silencio tan soberbio, que no digas nada de lo que sientes o no sientes, y que maquilles con frases hechas las respuestas que no quieres dar a preguntas que tengo miedo de hacerte.
No me gusta esperarte una hora y 10 minutos y que llegues como si nada hubiese pasado, no me gusta hacer planes contigo y que me digas que si para decirme que no faltando una hora para verte.
No me gusta comprar entradas a un museo y tener que regalárselas a un desconocido, no me gusta pensar en cosas que te agraden para luego tener que hacerlas solo.
No me gusta escribirte todos los días cartas que jamás recibirás, porque sé que a lo mejor ni siquiera las iras a leer, y si lo haces no dirás nada.
Sobre todo, odio temblar cuando te veo, detesto extrañarte, no me gusta ser así de paciente, no me gusta necesitarte como ahora, no me gusta necesitarte así, no me gusta romper mis esquemas de vida desde que te conozco, no me gusta preferir estar contigo que con mis amigos, detesto que me gustes tanto, porque así tienes el control, así puedes jugar con ventaja.
No me gusta tener miedo de buscarte por creer que puedo cansarte, no me gusta mirarme al espejo y encontrarte en mis ojos, como si habitaras ahí desde que me sonreíste por primera vez.
No me gusta pensar que cuando sepas todo, no dirás nada, no llamaras, no escribirás. Esperaras a que yo te encuentre a ti, y ese momento con tu mirada me harás sentir culpable, como siempre, y parecerá que nada ha pasado. No me gusta que quizás me dirás que solo quieres ser mi amiga, y que quizás me harás creer que estoy equivocado, cuando en realidad eres tu la que esta jugando a hacerme creer aquello que creo ver cuando te encuentro.
Ese espejismo de abrazarte, o de tocarte un dedo de tu mano sintiendo que la tierra tiembla, de mirarte a los ojos y encontrar algo mas bello que el mismo cielo, de calentar el frío de tu boca y creer que me merezco un beso. Esas ilusiones tan próximas al sueño y tan lejanas de la verdad que te rodea como un escudo cuando estas conmigo.
No me gusta imaginar lo que habras vivido antes de conocerme, porque sé que no siempre fuiste así, que alguna vez alguien te hizo llorar y desde entonces mantienes lejos a toda persona que comienzas a querer.
No me gusta saber que quizás cuando sepas todo esto no volverás a verme igual. Porque no entiendes que te estoy gritando que te quiero y que sin saber aun porqué, ahora mismo, no puedo dejar de pensar en ti.
|